En el
recinto ferial improvisado, ubicado dentro del Palacio de los Deportes de
Oviedo, no quedaba ni un solo asiento vacío en las gradas. Periodistas de los
cinco continentes, representando a la mayoría de los países existente se
hacinaban, en sus asientos reservados, a la espera de una primicia o cualquier
noticia interesante. Mientras tanto, los científicos e investigadores esperaban
en sus stands impacientes el turno asignado para sus exposiciones. No solo se
habían congregado los doctorados más destacables de la región, también había
representantes venidos de otras comunidades y de países como: Japón, China, Alemania,
Inglaterra, Francia, Australia, Rusia, Emiratos Árabes, Sudáfrica, Senegal y
Egipto.
Del Instituto
Investigador de Carburantes de la Felguera, los representantes, causaron gran
admiración al mostrar sus ecológicos e innovadores motores. Mucho más rápidos y
eficaces que los accionados con petróleo.
-¡Qué maravilla! Esto es el fin del
imperialismo árabe, tan abusivo y contaminante-dijo un entusiasmado asistente,
a su compañero, mirando de reojo a los magnates del petróleo que estaban
sentados a su izquierda.
Los
representantes del Centro Aurífero de Somió, cuando les tocó el turno, mostraron
su Detector de pepitas de oro. Tan ligero y manejable que incluso un niño
podría utilizarlo como, una encantadora rubita de diez años, demostró ante la
audiencia.
-Espero que ahora ya no se sigan
vendiendo las minas a las empresas canadienses y rusas. Ya no pueden decir, las
autoridades, que aquí no sabemos extraerlo- comentaban entre el público.
-Yo no me fiaría mucho. A algunas
autoridades les gusta vender lo que no es suyo. Habrá que estar atento, por si
acaso-comentaba su interlocutor.
Todas las
exhibiciones de la feria eran a cual más admirable, los asistentes no dejaban
de ofrecer exclamaciones de sorpresa y fascinación. Resultaba imposible
compararlas entre sí. Aunque no cabe
duda, que cuando se
elevó la plataforma central para mostrar el Maqueteador Musical,
todos nos quedamos con la boca abierta. No solo por el insólito artefacto sino
por la maravillosa música tecno y los hologramas que lo acompañaban. En
principio no apareció ningún presentador, ni científico, ni investigador. Solo
las sorprendentes y fantasmagóricas imágenes nos explicaban en qué consistía la
máquina y cuál era su misión. También instaba a todos los grupos y formaciones
musicales de la localidad, o de donde deseasen venir, a participar en el primer
festival musical de esta feria científica. Por tan solo dos euros se podría
crear la maquetación y la creación de 2000 CDs en el acto. Con sus
correspondientes caratulas y los posters promocionales personalificados del
evento. El motivo de que fuese tan bajo el coste era que, simultáneamente, la
maquina servía para el reciclaje de todo tipo de envases, plásticos, cartones y
papeles. Convirtiéndolos en el material necesario para la maquetación,
emblemas, y demás Merchandising deseado.
Una gran
multitud de personas se levantaron y empezaron a formular un sinfín de
preguntas. Nadie parecía esperarse tal proyecto dentro del programa. Durante
unos minutos un tremendo caos amenazaba con echar a perder la armonía que había
reinado. Pero, cuanto más gritaba la gente más se elevaba el tono de la música
y la voz que salía de aquel aparato. Quedamos tan sorprendidos que nos tuvimos
que callar al unísono. Luego se nos explicó cuál era el objetivo que pretendía
el Festival y nos volvimos a encandilar con la empresa patrocinadora del evento.
Tantas emociones juntas volvieron a enfervorizar a los asistentes y de nuevo
subió el tono de los murmullos. No duró demasiado, las canciones que emitía
aquél aparato y sus órdenes tajantes, persuadían a todos los alborotadores para
que cesasen en su empeño.
Por lo visto
el fin de este festival de música, además de promocionar al Maqueteador Musical,
era promover y ayudar a los músicos que estaban abriéndose camino. En especial,
favoreciendo a los hasta ahora menos favorecidos por la industria. Pretendían
fomentar la unión en los grupos y estimular a las mujeres a quienes consideraba
que hasta el momento lo tenían mucho más difícil a la hora de mostrar su
talento y conseguir oportunidades. Varios solistas preguntaron si podrían
participar y las voces misteriosas, que emitía la máquina, les contestaron que
si querían hacerlo que se uniesen y formasen grupos. Aunque solo fuesen dúos se les admitirían
siempre que demostrasen solidaridad y buena coordinación en equipo. Otra de las
clausulas necesarias para el evento sería que hubiese participación femenina.
Pues consideraban que si no participaban las mujeres no habrían conseguido su
objetivo y no volvería a crearse el festival de música acompañando a la
siguiente feria científica. Por supuesto, nadie ponía en duda que se sucediese,
al año siguiente, el evento científico dado el éxito que sin duda estaba
alcanzando a nivel mundial.
Rápidamente
empezaron a sonar los móviles y un notorio número, de formaciones musicales,
empezaron a anunciarse en los paneles electrónicos que rodeaban los techos del
recinto.
-¡Mira tío, Stormy Monday va a abrir el
festival!- anunciaba un asistente al evento-Estos son de lo mejorcito de la
región, son toda una leyenda, los finalistas del concurso que organizó hace
décadas la Nasa.
-Si,
y siguen siendo tan geniales como siempre, como dicen muchos: Genio y figura hasta la sepultura-contestaba
su acompañante.
Desafortunadamente las pocas formaciones
femeninas de la región estaban en su mayor parte de vacaciones, o de gira, pues agosto es uno de los meses en
que más se suele viajar. Tan solo dos o tres de los grupos tenían una chica a
la batería y alguna cantante. Desde la plataforma central se anunciaba que de
seguir así corría el riesgo de que se suspendiesen los conciertos y por
supuesto no se repetirían en las sucesivas ferias posteriores. Muchos de los
músicos presentes se pusieron en contacto con managers de bandas femeninas de
otras regiones. Incluso pidieron ayuda a conocidos de otros países esperando
que acudiesen en avión lo antes posible. Se logró que viniesen varios dúos y
grupos de Francia, Inglaterra y de Estados Unidos, pero aún así no se llegaba a
alcanzar la media necesaria para que al año siguiente se pudiese conseguir la
segunda edición del festival. Oí decir que bastaba que se sumase un solo grupo
de mujeres y ya se conseguía alcanzar el objetivo. Sin pensarlo ni un minuto
más, me puse en marcha, saqué mi block de notas y empecé a componer como nunca
antes había compuesto. En menos de tres horas ya tenía más de seis canciones
nuevas que era lo mínimo necesario para editar el CD. Ya solo me quedaba
encontrar una compañera que por lo menos me hiciese los coros.
Desgraciadamente entre mis amistades no
dispongo de ninguna amiga con dotes para la música ni con una voz aceptable
para el canto. Aún así, me dispuse a proponérselo a una de mis mejores amigas,
que siempre me había acompañado a un sinfín de conciertos, pero que nunca la
había oído cantar ni los estribillos coreando entre las multitudes. A pesar de
que la expliqué la gravedad del asunto, al principio, dada su timidez se negó a
acompañarme. Tras mucho insistir en que solo tendría que acompañarme y simular
que cantaba haciendo play bay se animó a inscribirse conmigo en el programa.
Primero teníamos que hacer la maqueta, lo cual no supuso problema, pues yo
saqué mi libreta y canté todas las canciones al aparato maqueteador. Quien me
hizo, por orden mía, unos maravillosos arreglos que le daban un toque muy
sublime a mi rock sinfónico. Después, cuando nos llegó el turno de actuar,
teníamos que hacer una presentación breve de nuestra biografía musical.
-¿Y
qué les digo?- Decía mi amiga, presa de un terrible pánico escénico-Yo no tengo
ningún estudio de música, ni clásica, ni solfeo, ni experiencia, ni nada. Ni
siquiera tengo buen oído.
-No
te preocupes-la dije para tranquilizarla-di que has estudiado música en tu
colegio y en tu instituto como todo el mundo. Y cuéntales la cantidad de
conciertos de rock a los que hemos asistido, y los de música Celta de las
fiestas de San Mateo y todos los que recuerdes…
-Estoy
tan nerviosa que no me acuerdo de ninguno.
-¡Bueno,
no te preocupes! Cuando termine con mi breve biografía les resumiré yo la tuya
y así no tendrás que decir nada. Todo quedará bien, ya lo verás. Luego, solo
tendrás que repetir unos de los estribillos de las canciones que acabo de
componer. El que más te guste y más fácil te resulte.
-Pero,
es que no me acuerdo de ninguno. Ya
sabes que tengo muy mala memoria. Me gustan, pero no los recuerdo.
-¡Vale!
Pues les diremos que por razones técnicas no podemos cantar nuestras canciones
y que vamos a cantar una versión de un gran rockero legendario. ¿Te acuerdas de
alguno de los estribillos de Jon Bon Jovi, por ejemplo?
-Si,
pero no tengo buen acento en inglés. No, yo no he estado en New York como tú,
seguro que me saldrá fatal.
-No
mujer, seguro que te sale bien. Tú solo tienes que cantar el estribillo, no se
va a notar tu acento. Y si quieres, podemos cantar una balada suya en español
¿Qué te parece?
-¡Bueno!
Si la cantas tú, bien.
-¡Claro
mujer! Tú solo sígueme con voz bajita, que no se te oiga mucho, en el
estribillo. ¿Cuál de las dos que me sé prefieres?
-La
que tú quieras.
Cuando nos tocó el turno y por los altavoces
revoloteaban los hologramas anunciando al dúo «Sea of Xixón» todas las gradas
se pusieron en pié. Nunca nos habían oído y no sabían cual sería nuestro
estilo, pero, todos agradecían el que hubiésemos salvado el festival. Por un
momento, estuve a punto de contagiarme del pánico que sentía mi amiga. Me armé
de valor y comencé a narrar mi resumen biográfico. Para darle un poco de
profesionalidad les conté que el coro de mi clase del instituto había ganado un
concurso entre todos los institutos de Madrid que se habían presentado. No
pareció que les hubiese impresionado lo más mínimo. Así que me animé a
contarles la verdad y a decirles que ese día yo no había participado porque
tenía la garganta inflamada y estaba afónica. Esta anécdota les debió de
resultar muy simpática porque me aplaudieron tanto o más que cuando subimos a
la plataforma del escenario. Luego les hice el resumen de la trayectoria
musical de mi amiga, que aparte de mencionar el nombre del colegio al que me
dijo que había asistido en Grao, les dije el del Instituto de Lugones y luego
les enumeré casi todos los conciertos que habíamos presenciado juntas.
-Queridos
colegas y público en general. Por razones, que serían muy largas de explicar,
mi compañera y yo no podemos en este momento interpretar los temas de nuestro
primero y último trabajo. No obstante, como es necesario cantar una canción,
tenemos una sorpresa para vosotros, vamos a versionar una balada en español del
gran Jon Bon Jovi. Ya sé que muchos preferiríais escucharle a él con su banda,
pero os tenéis que conformar. ¡Vamos allá!
Los
hologramas del Maqueteador musical envolvieron la atmosfera con lluvia de pétalos
de rosas y con imágenes de Jon Bon Jovi. Junto con fotos proyectadas de mi
amiga y mías, tan alucinantes, que parecíamos grandes estrellas del rock. Casi
todos los asistentes elevaron sus móviles encendidos mientras les hice la mejor
interpretación en español de Bed of Roses, que se haya escuchado jamás, según
la opinión de los críticos. Incluso yo estaba emocionada y sorprendida, nunca
había cantado así, ni había imaginado que pudiese hacerlo. Hasta los
patrocinadores del evento aplaudieron entusiasmados y anunciaron que el
festival musical había sido un gran éxito. Y que por supuesto, se celebraría otro
simultáneamente con la feria al año siguiente. Siempre y cuando hubiese la
participación necesaria para que fuese rentable, pues de no serlo, al
Reciclador se le daría otra utilidad que beneficiase a un mayor número de
personas, como ser un Editeador o un
Jugueteador.
Mar Cueto Aller

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