
Hasta siempre entrañable lector y motero
A la memoria de mi tío Kiko
Que me enseñó de pequeña
La emoción y el encanto
De la velocidad y las motos.
Cierro los ojos, te recuerdo a mis diez años,
Abrazada a tu cintura
El viento eleva el cabello en todas las direcciones.
Un hormigueo recorre gratamente todo el cuerpo.
Grito llena de euforia.
No tengo miedo.
Tú dominas la culebra de asfalto.
Entre cumbres y precipicios
encima del mundo entero.
Jardinero y labrador
de dulzuras y bellezas
nunca nos faltó tu ramo
ni tus frutas en la mesa.
Como gran samaritano
Detestaste los rituales
de costumbres y apariencias
Pero sanaste los pies de la niña de ciudad,
Que saltaba entre peñascos
Y corría por los prados
Tan ebria de libertad
Que hasta que no tenía llagas
No se podía parar.
Incansable lector
Como tú madre y hermanos,
Compartiste aventuras de mosqueteros,
Cow-boys, guerrilleros y piratas .
Que forjaron ideales
En un mundo donde buenos
Peleaban contra malos
Confundidos bajo el cielo.
Liberal hasta la medula,
Así, siempre te recuerdo,
Porque así quisiste ser
Y así, es como te queremos.
Mar Cueto Aller